Aston Martin Rapide

Aston Martin no conoce esa triste realidad de la crisis económica, es la otra cara del mundo real. Se desligó de la americana Ford en 2007 y fue a parar a manos de David Richards -director de Prodrive- y algunos empresarios kuwaitíes por la modesta cantidad de 930 millones de euros.

Con nuevas manos en la dirección se relanza la creatividad, construyendo tres auténticas piezas artesanales, automóviles obejtos de deseo con cambios en la pureza de la raza, pero con la misma esencia. Tres modelos y tres bautizos: el Virage, el One-77 y el Rapide.

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Y la mano que mece la cuna de Aston Martin ha sabido conjugar la deportividad exclusiva mítica con conceptos tan estridentes en deportivos puros como las 5 puertas del Rapide. ¿Atrevido?. Sí, pero con un estilo difícil de alcanzar sin perder las raíces y sintonía de los Aston Martin. Actores como Nicolas Cage y deportistas como Thierry Henry –que también cuenta en su garaje con un Aston Martin– han sucumbido a las adictivas formas del Rapide y, pese a no continuar la tradición de la saga James Bond, estamos ante el superdeportivo de la compañía británica más publicitado. Ha sido protagonista en la miniserie de acción True Power Should Be Shared (creada por Aston Martin) y de él se han realizado todo tipo de comentarios.

El Aston Martin Rapide homologa 4 plazas, aunque las traseras sólo son recomendables para niños o adultos que no excedan los 175 centímetros. Su longitud de 5,07 metros y su anchura de 1,92 metros asusta. Pero no nos engañemos, no es un coche pensado para llevar pasajeros o maletas. Es por ello que ofrece 317 litros de capacidad en su maletero.

Interior Plazas traseras Aston Martin Rapide

Su chasis realmente bajo y su anchura impresionan desde el momento que entramos en él. Para acceder, las puertas nos lo ponen más cómodo, inclinándolas 12º en su apertura para facilitar la entrada.

El 70% del interior está revestido en cuero de primera calidad, acorde a los 208.000€ que cuesta este modelo, eso sí, personalizable hasta que el dinero diga basta. También se permite el cuero Alcántara en el techo e inserciones de todo tipo, desde bambú hasta fibra de carbono pasando por un negro lacado.

Con el completo equipo de serie pocas son las opciones respecto a comodidad extra o tecnología: butacas delanteras refrigeradas (1.650 €), las dos pantallas de entretenimiento traseras con reproductor de DVD y mando a distancia (3.570 €), y el chip localizador en caso de robo (1.250 €). El kit de equipamiento básico culmina con un sistema de sonido Bang & Olufsen con 15 altavoces –herencia del DBS–, el climatizador de cuatro zonas y el sistema de manos libres Bluetooth.

Aston Martin Rapide

Sus colores son 4: Hardly Green, Quantum Silver, Magma Red y Silver Blonde, sin más opción.

La plataforma (chasis) es exclusiva para el modelo, aunque parte de la conocida estructura del DB9, pero con 29 cm más de largo, y con un peso final de casi 2 toneladas.

El reparto de pesos es casi perfecto (51% en el eje delantero y 49% en el trasero), con gran aplomo y seguridad en velocidades altas. El calzado está a la altura, 245/50 delante y 295/35 detrás firmado por Bridgestone Potenza en llantas de 20 pulgadas. Para frenar estas ruedas se usan pinzas de 6 pistones y discos de 390 mm. delante y 360 mm detrás.

 Los faros son de doble xenón y, para la luz de posición, el Rapide ha optado por LED’s, una tecnología que también se aplica en los pilotos con tiras de 360 diodos luminosos y en los intermitentes laterales.

Rueda Aston Martin Rapide

El Aston Martin Rapide tiene tracción trasera y está animado por un motor de gasolina de 12 cilindros dispuestos en V y 5.935 cc que libera 476 CV y 600 Nm a partir de 5.000 rpm. Es el mismo que monta el modelo Vantage de 12 cilindros (aunque éste rinde 41 CV más) y se gestiona a través de una transmisión automática Touchtronic II de 6 relaciones con dos modos de conducción –Drive y Sport– y otras tantas opciones de manejo: la clásica palanca o las levas situadas detrás del volante.

Sus prestaciones van a recorrer en tan sólo 5,3 segundos desde parado, los 100 km/h, con una velocidad máxima que puede alcanzar los 296 km/h.

Si estás dispuesto a pagar más de 200.000 euros por un coche, esta es una elección que no debe defraudar: exclusividad, altas prestaciones, deportivo, relativamente amplio y un caracter británico difícil de comprender si no te has subido en uno.


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