Chevrolet Corvette C1, el nacimiento de un mito (1952 - 1962)

En los 50, Estados Unidos goza de un gran prestigio internacional: político, económico y técnico. El general Mc Arthur gobierna Japón, el general Marshall y su famoso plan hace y deshace en Europa. En Estados Unidos General Motors domina el mundo automovilístico. 

Chevrolet Corvette C1

Los dirigentes de General Motors, Ford, o Chrysler son hombres de negocios. Para ellos el automóvil es una industria próspera y bien engrasada: gamas equilibradas, renovación de modelos, nuevos diseños. Recetas que mueven la economía, sin más preocupación que la competencia interna. Pero los jóvenes americanos prefieren los roadsters ingleses, más pequeños, deportivos y ligeros. Esto no inquieta a los dirigentes pero los intriga. Y los primeros en reaccionar son los de General Motors. 

El 2 de junio de 1952 el Presidente de General Motors, Harlow Curtice y el Director General de Chevrolet, Thomas Keating dieron el visto bueno a la producción del prototipo EX-122. La idea era importar el concepto roadster inglés y adaptarlo al mercado americano. Si bien, los comienzos no fueron fáciles, pronto se dieron cuenta de que la idea era buena. 

Pero, ¿quién tuvo la idea? Pues ni más ni menos que el fabuloso diseñador Harley Earl quien dejó su impronta especialmente con la utilización de la fibra de vidrio, un tamaño ajustado, unas líneas suaves y sin protuberancias, la novedad es sorprendente y un fracaso. Durante años, sobrevive con algunos miles de ventas al año.

Chevrolet Corvette C1

El recién estrenado Corvette estaba fabricado con carrocería de fibra de vidrio ensamblada sobre chasis de largueros y travesaños. Fue Harley J. Earl el promotor del empleo de este material y supuso que el C1 fuera el primer coche de producción en serie que se fabricara en fibra de vidrio. Se decidió por este material por su bajo peso y para dar a los diseñadores más libertad y agilizar la creación ya que la producción comenzó poco tiempo después. Aunque el trabajo con la fibra de vidrio requería un proceso de estampación, sellado y uniones relativamente largos. También queda como trasfondo que el Corvette sería y es un coche minoritario, montado en pequeñas series lo que permitía a «Hollywood Harley Earl» -como era conocido en los ambientes automovilísticos de Detroit- experimentar con dicho material. 

En lo que a su tamaño se refiere, es difícil explicar lo que se siente al estar ante el C1. Acostumbrados a los pequeños MG, Lotus o Morgan de la época, el modelo americano es simplemente enorme, aunque para los americanos era pequeño cuestión de relatividad. Mide 4.25 metros de largo, 1,77 de ancho y 1,31 de alto. Su distancia entre ejes es de 2.490 mm mientras que el ancho de vías es de 1.447 mm la delantera y 1.493 mm la trasera. El tren delantero cuenta con suspensión independiente pero el trasero se trata de un sencillo eje rígido, con ballestas y amortiguadores como sistema de suspensión y que monta el diferencial, ya que el Corvette es y siempre ha sido, de tracción trasera. Las llantas eran de chapa y tras ellas se escondían cuatro frenos de tambor. Pesaba 1.310 kilos y tenía un depósito de gasolina de 68 litros de capacidad.

Chevrolet Corvette C1

El único color disponible era blanco con el interior y las llantas en rojo y la capota negra. No era, pues, un coche barato. Pero no pretendía serlo. Pretendía ser un deportivo, un coche de ensueño, pensado y fabricado para disfrutar a sus mandos de la carretera y del coche.

Siempre como estricto biplaza, el interior de la primera generación del Corvette monta un salpicadero simétrico. Frente al conductor y tras el gran volante de fino aro blanco de dos brazos, se ubica el velocímetro. En la zona central están los relojes de información secundaria y el tacómetro con el cuentakilómetros. 

Bajo el capó encontramos uno de los motores menos agraciados de la historia del modelo. Denominado "Blue Flame", cuenta con seis cilindros en línea y 3,8 litros de cilindrada, 3 carburadores y dos válvulas por cilindro que desarrollan 150 caballos (160 en la evolución al modificar el árbol de levas al año siguiente) que asociado a una transmisión automática "Powerglide" de dos velocidades, no proporcionaba ni mucho menos unas grandes prestaciones.

Este primer Corvette de 1953 es uno de los más raros y de los 300 que se fabricaron entre junio y diciembre 255 están aún registrados.

Chevrolet Corvette C1

Hasta que, en 1956, el 6 en línea se cambia por un V8 de la mano del Ingeniero Jefe de Chevrolet y segundo «padre espiritual» del Corvette, Ed Cole quien, junto con el joven ingeniero y amante de las competiciones automovilísticas Zora Arkus-Duntov, dotaron al Corvette del primer motor V8: el Small-block. El efecto fue trascendental, Bill Mitchell se ocupa del rediseño. La carrocería sigue siendo de Fibra de vidrio, pero Mitchell se ocupa de que no se note: dimensiones aumentadas, falsas salidas de aire, cromados en la calandra que semejan unos dientes muy afilados. 

Este nuevo modelo de motor V8 se distingue estéticamente de su antecesor por la gran «V» sobreimpresionada en la palabra Chevrolet que luce en los laterales. Con una cilindrada de 4.342 cc desarrollaba 195 CV lo que proporcionaba mejores prestaciones. Y un nuevo cambio manual de tres marchas así como la elevación de la corriente eléctrica a 12 voltios. Con el nuevo motor hubo que modificar la plataforma en la zona delantera del habitáculo lo que acarreó dos críticas al modelo. La primera fue que los asientos quedaban muy elevados lo que podría ocasionar incomodidades a los conductores de talla alta, sobre todo al circular con el techo cerrado. Y la segunda, que los pedales estaban muy verticales, lo que no resultaba cómodo en viajes de larga distancia. Aún así, el nuevo modelo causó furor y se hizo hincapié en su deportividad, aprovechando el nuevo motor. Montaba nuevas suspensiones delanteras y nuevos asientos y se anunciaba su mejorada capacidad para enlazar curvas.

Chevrolet Corvette C1

Tras tres años sin cambios estéticos en una época en la que cada año los fabricantes estrenaban modelo con, al menos, ligeras modificaciones estéticas, el Corvette pedía a gritos una nueva imagen. Así, en 1956, se llevó a cabo el primer gran rediseño de la carrocería, aunque se mantuvieron las dimensiones y el chasis del anterior, con la misma batalla. Sí se redujo la capacidad del depósito en 6 litros y el peso aumentó hasta 1.433 kilos. El hijo preferido de Bill Mitchell, el Chevrolet Corvette es una colección de ideas, una vitrina ambulante del estilo GM. Flancos curvados, parabrisas panorámico, pequeño habitáculo entre cuyos asientos penetra la carrocería, pilotos traseros alargados, parachoques con triple curva que engloba los tubos de escape, tantos motivos usados luego en diferentes modelos. Cada uno de estos detalles le da un toque “americano” y entusiasma a la prensa europea de la época que elogia, en blanco y negro, los colores metalizados y las pinturas bitono. 

Chevrolet Corvette C1

En 1957 se ofertaban cinco opciones mecánicas. Todos tenían 4.637 cc, los tres menos potentes mantenían los carburadores y entregaban 220, 245 y 270 CV. Los dos de inyección jugaban con la compresión para entregar (con una compresión 9,1:1) 250 CV y 283 CV con una compresión mayor (10,1:1). Las transmisiones eran tres: automática de dos marchas, manual de tres y la nueva de cuatro. El peso aumentó hasta 1.481 kilos. Con estos nuevos argumentos, la deportividad ganó enteros y el Corvette ya empezaba a convertirse en lo que es hoy. 

Fue en 1958 cuando se le añaden los 4 faros, un signo de lujo a la americana. El salpicadero, es otro de los atractivos de este coche. Los relojes, bajo una visera de baquelita, proporcionan la información necesaria y frente al pasajero, una banda de acero inoxidable proclama orgullosa el nombre del automóvil: Corvette. También es importante destacar que crece 229 mm de largo, 51 mm de ancho y aumenta en casi 75 kilos su peso. 

Con estas modificaciones las ventas empiezan a despegar, casi 10.000 ese mismo año. Estrellas como John Wayne, Paul Newman, Steve McQueen, Elvis Presley o Sammy Davis, tenían al menos uno en su garaje. A partir de aqui el Corvette se convierte en un mito, que perdura hasta nuestros días.

 

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