Conducción Subconsciente

Imagina que son las siete y media de una fría tarde invernal. Hace una hora y media que deberías haber salido de la oficina; hoy la cosa se ha complicado y has echado algo más de tiempo pero, por fin, puedes recoger, apagar el ordenador y salir. Ya es de noche y hace un poco de fresco. ¡Vaya día largo y atareado! Llamadas interminables… reuniones… cientos de e-mails en la bandeja de entrada… poco tiempo para comer… a Pablito lo han castigado en el cole… Y mañana será aún peor. ¿Las llaves del coche? En el bolsillo. ¿Has cogido el maletín? Sí.

Attitudes_Conduccion_Subconsciente

Veamos. ¿Dónde has aparcado? Un poco más allá. Abres… entras… cinturón… contacto… luces… y a casa. Sales del párking. ¡Ese Pablito! ¡Qué habrá hecho ahora! Semáforo rojo. ¿Por qué lo habrán enviado al despacho del director? Seguro que por nada bueno. Dichoso Aguilén, qué pesado se ha puesto con su informe de cuentas. Y aún te faltan las páginas de Cavero, tienes que pedírselas mañana sin falta. Un Stop. Te quedan casi 100 e-mails por contestar, más los que lleguen. Y reunión a media mañana. Incorporación a la izquierda. Y buscar los visuales de la presentación del viernes que se han extraviado. ¿Dónde estarán? Llamarás a los mensajeros sin falta para preguntar. ¿Y si no aparecen? Hay que hablar también con el estudio. Tal vez se pudieran hacer otros de manera urgente. Habría que espolear un poco a los chicos de diseño. Se despistan con facilidad y comienzan a remolonear. Hay que ser firme. ¿Hoy es miércoles? ¿Vienen a cenar los Domínguez? Mejor que no. No estás para “bollos”. Siempre hay cena con vecinos en el momento más inapropiado. Con lo que te gustaría hoy una cerveza tranquila delante de la tele viendo el partido. Habrá que hacer deberes con los niños. Y Pablito. Ya le ajustarás las cuentas en cuanto llegues a casa… O sea, ahora mismo.

¿Ya? No puede ser. Qué rápido. ¿Y cómo has llegado hasta aquí? Ni idea. ¿Y ese giro tan complicado en la rotonda? No recuerdas haberlo hecho. ¿Y el trayecto de la autopista? ¡…! ¿Te habrás saltado algún semáforo o alguna señal? Un tanto incomprensible, ¿Verdad?

Si alguna vez has vivido un episodio similar, o si te ocurre con cierta frecuencia, puedes afirmar que has conducido o conduces de manera subconsciente, un tema que el programa de Responsabilidad Social Corporativa creado por Audi, Attitudes, ha elegido este año para la X Edición de las jornadas de Reflexión en las que pretende arrojar un poco de luz sobre este tema tan sorprendente como enigmático.

Cuando el conductor lleva a cabo la acción de conducir con consciencia plena, presta atención a lo que es relevante, toma decisiones a sabiendas y tiene presentes los riesgos posibles. La conducción consciente es la manera de conducir de quienes están concentrados en su tareas y no prestan atención a lo que no sea importante para la conducción ni se dedican a pensar en otras cosas.

Los conductores noveles que aprenden a conducir, por regla general, tienden a poner toda su atención y concentración en las nuevas tareas; tienen muchas cosas en las que pensar: retrovisores, embrague, acelerador, freno, marchas, intermitentes... Además deben decidir la ruta, la velocidad adecuada, los giros y fijarse en las señales. A medida que se va acumulando experiencia las acciones fluyen de forma segura y automática y el conductor las realiza de forma rápida y correcta sin tener que prestar una atención específica a todas y cada una de ellas y, además, toma las decisiones con rapidez. Un conductor experto en comparación con un aprendiz, conduce mejor y además se fatiga menos; esto es lo que se nombraría como conducción eficiente desde el punto de vista psicológico, puesto que se conduce de forma atenta pero invirtiendo sólo los recursos cognitivos imprescindibles para no agotarse rápidamente.

Cuando un conductor experto se encuentra con imprevistos, con dificultades en la vía o con condiciones meteorológicas adversas, puede incrementar su nivel de atención, concentrarse más en la conducción. Este incremento en la atención no lo podría hacer si estuviese ya al máximo de atención como estaría un aprendiz.

Attitudes_Conduccion_SubconscienteAhora bien, este nivel de automatismo al conducir puede llegar a lo que se denomina la conducción subconsciente que consiste en conducir sin conciencia plena, atenta y reflexiva a lo que sucede durante la conducción. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se hace, por ejemplo, mientras se sueña despierto y se piensa en los problemas cotidianos. En estos casos ocurren cosas como no recordar lo que ha sucedido durante el trayecto o pasarse de largo el destino. En estos casos el conductor tiene la sensación de que se ha llegado a un sitio sin saber cómo.

Pero que no se recuerde lo que se ha hecho o se esté pensando en otra cosa no significa que no se conduzca de una manera adecuada. El conductor que conduce subconscientemente, dirige el coche, hace giros, cambia de marcha y mira la carretera. De hecho, se debe tener en cuenta que el cerebro humano realiza muchas tareas sin la participación de la atención consciente, sencillamente el conductor sigue conduciendo pero sin activar todas las áreas cerebrales que participan en la conducción consciente.

 

¿Qué hacer ante la conducción subconsciente?

Lo primero que hay que considerar es que la conducción subconsciente antes que segura o no, es inevitable. La conducción subconsciente es el resultado de la manera con la que nuestro cerebro controla las acciones rutinarias. No se puede conducir por un trayecto que se ha hecho durante meses como si fuera la primera vez.

Desde el punto de vista de la Administración de Tráfico no parece que sea efectivo decirle al conductor que esté más atento porque, por regla general, el conductor medio suele interpretar que estos mensajes se dirigen a otros conductores y no a uno mismo, ya que, normalmente, el conductor filtra la información en función de sus circunstancias y su experiencia; las señales de tráfico son percibidas por los conductores que las ven a diario de forma diferente que por aquellos que las ven por primera vez. Por tanto, sería deseable, más que aumentar las señales de tráfico, reducir su número pero hacerlas más destacadas; las señales de impacto visual y variables pueden ser útiles en conductores que conduzcan subconscientemente. Las líneas de carril sonoras también pueden ser de gran utilidad para prevenir imprudencias relacionadas con este tipo de conducción. Además se deberían diseñar campañas específicas dirigidas a los conductores de trayectos rutinarios.

Respecto a los vehículos, los fabricantes deberían dotarlos de detectores de conducción subconsciente o desatenta y de implementar avisos para mantener la atención al volante y a la ruta.

El estilo de conducción y la gestión de la atención son, en última instancia, responsabilidad del propio conductor, así que la Educación Vial puede jugar un papel clave, introduciendo áreas de contenido psicológico en los programas formativos de autoescuelas, o potenciando recursos específicos sobre la gestión de la atención a la conducción.

Por último el conductor debería hacer un continuo e importante esfuerzo por no “ensimismarse” y no perder la concentración en el coche, el tráfico y todo lo que ello conlleva. A título personal, la próxima vez que conduzcas enfrascado en tus pensamientos, recuerda que puedes caer en la conducción subconsciente y seguro que saldrás de ella centrándote en la conducción.


 

 

Si te gusta, comparte o vota este artículo

Submit to FacebookSubmit to Google BookmarksSubmit to TwitterSubmit to LinkedInMenéame
 

Comenta nuestra noticia o artículo


Colabora o contacta con nosotros

¿Has visto algún error? Ponte en contacto con nuestros webmasters  |  ¿Quieres publicitarte? Contacta con nuestro departamento de Publicidad.
¿Quieres ponerte en contacto con nosotros? Contacta con Motor 66.

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies Ver política